Padrinos: Para cambiar el mundo, ¡basta su mano amiga!
Autor: Aideé Granados. Huixquilucan, Estado de México, 9 de septiembre de 2005
Un día caminando por la universidad me tope con una frase que decía: ¿Tú te mueves cuando te conmueves? Y la verdad, no le encontré aplicación inmediata.
Luego pensé en qué significaría eso de “moverme”, pues el “conmoverme” lo tenía muy claro. Pero, ¿moverme después de conmoverme? Estaba medio rara la frase.
No supe a ciencia cierta si ya me estaba “moviendo” o no…o tal vez sí, pero no lo suficiente, o no con bastante rapidez y eficacia.
Hoy llego a la conclusión de que siempre hay algo más que podemos hacer por los más desfavorecidos . Siempre, hay alguien que puede necesitar de nuestro acompañamiento, apoyo moral, espiritual, económico…
No podemos conformarnos con esperar a que algo se nos ponga enfrente para “movernos y conmovernos”…tengo la responsabilidad de buscar esos casos, esas experiencias de vida que, les aseguro, están a la vuelta de la esquina.
Aquí les comparto tres de ellos, muy enriquecedores y motivantes. Estos dos chiquitos, en verdad conmovieron mi corazón, y me han hecho pensar seriamente si lo que hago ya es suficiente. Estoy segura que no, necesito hacer aún mucho más.
Les comparto el testimonio de Nubia y de Daniel. Para cambiar su mundo, Nubia y Daniel necesitan nuestra mano amiga… necesitan de tu mano amiga.
Espero que todos ¡nos movamos rápidamente!
Nubia tiene 9 años de edad y cursa el 3er. grado de primaria en un colegio Mano Amiga.
Ella cuenta con un retraso psicomotor y miopía; utiliza andadera para poder desplazarse en el colegio y otros lados. A pesar de ello, es una niña muy optimista y uno de sus principales logros fue obtener un 9.6 de promedio general en su 2do. grado.
Nubia nació a los 7 meses de gestación, y al nacer, los médicos mencionaron a su madre que había presentado hipoxia, por lo que presentó secuelas de parálisis cerebral. Fue así como se originó un retraso psicomotor y miopía severa.
Durante los dos primeros años, los padres de Nubia no se dieron cuenta de su retraso; hasta que notaron que no caminaba. Fue así como decidieron llevarla a chequeo médico, y les comentaron acerca de su falla psicomotora.
La mamá de Nubia siempre la ha estimulado y le ha proporcionado el amor que ella necesita para sentirse segura: cuenta con barras para sostenerse en su casa, la ha llevado a terapias de rehabilitación, solía llevarla a clases de natación, solo que por falta de recursos, han tenido que suspenderlas. Gracias a su andadera, Nubia puede sostenerse y desplazarse.
Gracias a Mano Amiga, Nubia y su madre reconocen que es ahora una niña más independiente y sociable; más segura, más feliz. Sus calificaciones son excelentes.
Hoy Nubia, además de conmoción, necesita unas muletas, zapatos ortopédicos y una nueva andadera, además de reactivar sus terapias de rehabilitación.
¿Puede contar contigo?
Daniel tiene 8 años. Estudia el tercer grado en un colegio Mano Amiga.
Daniel suele ir al colegio con ropa desgastada. A pesar de no contar con suficientes recursos económicos, siempre ha mostrado un gran interés por el aprendizaje, se esfuerza por mantener la atención y realiza su mejor dedicación por adquirir los conocimientos.
Es el tercer hijo de un matrimonio. Sus hermanos, Hugo de 16 años y León de 12, viven actualmente con él. Su padre murió hace 7 años, en un accidente en Estados Unidos, en donde se encontraba trabajando. Al morir su padre, la madre de Daniel emigra a aquel país para cobrar la indemnización del seguro médico, del que no recibe nada. Este conflicto la orilla a quedarse a vivir por un periodo de cinco años en aquel país. Durante este tiempo, Daniel y León vivieron con su madre, y Hugo quedó a cargo de su abuelo materno.
Regresaron a México. Hace un año y medio fallece la madre de Daniel por leucemia. El periodo de enfermedad les causó un severo desgaste emocional, depresión, lo cuál se vio reflejado en sus actitudes y bajo rendimiento escolar; en Daniel, se presentó incluso un atraso en el lenguaje.
Hoy nuevamente, los 3 hermanitos, viven con su abuelo materno, quien trabaja con ganado. Hugo, el mayor de los tres, es quien se encarga del cuidado de la ropa, comida, aseo personal, y quien los lleva y trae a la escuela; además, es repartidor de pan por las tardes.
Hoy, Daniel suele llegar al colegio sin almorzar, dice que solo toma café y pan en la mañana y se le ha visto tomar comida de la canasta donde dejan los alimentos que los otros niños ya no quieren.
Sin embargo, también hoy, gracias a Mano Amiga, Daniel es un niño cooperativo, participativo, dedicado y aplicado con sus responsabilidades como estudiante. Tiene un horizonte más prometedor, más claro, con más oportunidades. Pero necesita de ti, necesita de tu “movimiento”.
¿Te animas a ser su mano amiga?
Si quieres mayor información de estos casos y quieres ayudarlos a tener una real transformación en sus vidas comunícate al (55) 56 27 02 10 ext. 7687 ó a ebarrero@altius.org con Elena Barrero, Directora de Promoción y Relaciones Institucionales. Subir al menú
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