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Octubre 2006
Estimados lectores:
Les quiero contar mi experiencia sobre una palabra que hoy en día aterra a la gran mayoría de las personas, sin importar la edad o el nivel económico o profesional y se trata de una palabra que se traduce en una acción: el compromiso. Hoy en día al convivir con las personas que integran la sociedad de México y América Latina, observo una respuesta (la gran mayoría de las veces) tibia de querer o no tomar la decisión de comprometerse ante un proyecto, una causa, una tarea, etc.
La definición de compromiso es la obligación contraída por medio de un acuerdo, promesa o contrato si estudiamos ésta definición, veremos que implica el acto de aceptar sin importar la formalidad jurídica del acuerdo, implica el decir sí a una petición o a una propuesta que otra persona le hace para poder llevar a cabo un acto. Es notorio ver como hoy en día la gran mayoría de las personas somos afectas a tomar decisiones parciales y no totales; somos afectos a elegir frases como “mejor mañana”, “al ratito”, “lo voy a pensar”, “porqué yo”, “qué tanto implica”, “estoy muy ocupado”… y no atrevernos a decir si o no, ante la petición de otra persona para poder llevar a cabo ésta obligación de hacer algo, como la definición nos lo indica.
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El compromiso se ejemplifica cuando una persona o grupo de personas aceptan una causa y al decir si, cumplen con el acuerdo pactado para realizar una tarea a favor de otras personas. Durante este boletín leeremos varios ejemplos de personas e instituciones que aceptando el compromiso de dar a través de un acuerdo o promesa logran alcanzar el sueño. Por ejemplo el evento simbólico de la Primera Piedra de nuestro querido Centro de Desarrollo Integral Mano Amiga en Tapachula, Chiapas, el cual recibió el compromiso de: Desarrolladora Homex, Fundación MetLife, Fundación Domecq, Banco Compartamos, Corporación IFC, Fundación ABC para América Latina, entre otros.
Otro gran ejemplo de compromiso es el testimonio de Doña Buenaventura, que entregada a la formación de sus nietos, los lleva en su bicicleta a que reciban la educación que ella no pudo recibir. Convencida de que el sacrificio y el compromiso de educar a sus nietos se retribuirá en la vida misma de ellos; ella seguramente verá el día de mañana hombres y mujeres de bien que aprenderán del ejemplo que ella les ha dado.
Finalmente aprovecho la ocasión para invitarlos a que juntos pongamos en práctica el compromiso auténtico de poder actuar a favor de las personas que nos rodean, conscientes de que implicará un acto sincero y exigente para la persona misma y que al final el ejercicio de comprometerme y actuar por los demás, generará una satisfacción personal que nadie te podrá robar en la vida. Mi compromiso es invitarlos a vivir con entrega y con amor, conscientes de generar una mayor cultura de la solidaridad en nuestra nación y en nuestra vida familiar.
Afectuosamente, |
Carlos
Otero
Director Ejecutivo
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