Septiembre 2006

Muy estimados lectores:

Es un buen día para compartirles y reflexionar sobre el profundo y complejo significado de la palabra donar. ¿Qué es donar? Si estudiamos la palabra donar de una forma romántica puede ser dividido en dos palabras: don y dar… Así donar significa el don de dar y de una manera más profunda donar es traspasar de una persona a otra, alguna cosa de forma gratuita; pero también donar implica ofrecer algo tuyo que puede ser necesario para otro individuo, como un acto de amor, consciente de que esa persona lo necesita más que tú.

Las muestras de donación que podemos leer en nuestro boletín representan la capacidad de dar amor. El acto de donar rebasa las fronteras de la situación económica, social y ocupacional. Sabemos que los alumnos de los colegios Mano Amiga son niños que en la mayoría de las ocasiones son quienes reciben donaciones, sin embargo gracias a un proceso de consciencia inspirado por una maestra de uno de nuestros colegios, en donde cerraron el círculo virtuoso que propone Fundación Altius, dieron a alguien que lo necesitaba más. A este respecto me gustaría mencionar una frase que habla sobre la responsabilidad que mostraron estos niños al responder a su sociedad con una muestra de caridad: “Dentro de cada propiedad privada hay una hipoteca social”, Juan Pablo II en su primera visita a México. ¡Que gran llamado a la consciencia nos ha dejado como herencia un hombre ejemplar como Juan Pablo II!.

Si hacemos consciencia respecto al estilo de vida materialista al que nos invita a vivir nuestra sociedad, pudiéramos pensar que una boda trae muchos gastos, que el proyecto de titulación requiere mucho tiempo y esfuerzo y que ser el doctor de cabecera en una operación implica concentración y corazón; sin embargo en este boletín, encontramos ejemplos muy claros de personas, exactamente iguales a nosotros, que han decidido donar en el sentido mas amplio de la palabra algo muy valioso que cada uno de ellos posee, con la mas firme intención de pensar un poco mas en los demás que en uno mismo y como un gran ejercicio de vivir a plenitud la felicidad al que todos y cada uno de los seres humanos estamos llamados a alcanzar.

Les invito como cada mes, a poner en práctica la capacidad de “dar” que solo tú posees. ¡Anímate!.

Cordialmente,

Carlos Otero
Director General Ejecutivo