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Dicha cultura sólo se podrá vivir, desprendiéndose del egoísmo, haciendo un acto voluntario de vivir solidariamente la alegría o el sufrimiento del otro. Concientes que el querer vivir esta cultura no es un acto de sentimentalismo, es un acto de la voluntad, que intencionalmente se busca vivir. Los resultados de una vivencia real de la solidaridad, siempre tendrán como resultados hechos que serán indudablemente casos de éxito. En este boletín te quiero invitar que después de leer los testimonios de solidaridad, seamos concientes que el resultado de ser solidario con el otro nos lleva a ser una sociedad mucho más llena de amor, de satisfacción, de mayor convivencia, mayor participación y mayor armonía. Quiero compartir con ustedes un ejemplo de esta cultura de solidaridad, Juan Pablo, es alumno de uno de nuestros Colegio Mano Amiga, a quién se le detectó leucemia a sus 8 años de edad, que ha vivido el proceso de la quimioterapia para poder ir tratando este tipo de cáncer. Requiere un transplante de médula y sus papás tienen limitados recursos. Cada persona que interactúa con Juan Pablo pone una parte de sí para llenar de alegría la vida este pequeño. Encontramos un gesto de solidaridad por ejemplo, en sus papás, dándole amor y llevándolo al médico. En sus maestros en el Colegio Mano Amiga, brindándole una atención especial a sus estudios, cambiándole fechas de sus exámenes, puesto que no puede acudir rutinariamente al colegio por el estado de su sistema inmunológico. En cada uno de sus compañeros de salón de clase, que hacen hasta lo imposible para apoyarlo a que no se atrase para que no pierda el curso, porque es lo que él más quiere, seguir asistiendo a su escuela Y lo que podemos hacer muchas personas como nosotros en la fundación y ustedes lectores, de solidarizarnos ante el dolor de esta familia y apoyarle en la medida de nuestras posibilidades, con nuestro apoyo moral con alguna carta; con nuestro apoyo económico a través de una beca especial; comunicándole a más gente el caso de Juan Pablo para así lograr transmitir esta cultura de pensar en el otro. Por último, quiero invitarlos transmitir y a vivir está cultura de solidaridad, concientes de lo que provocamos al vivirla y transmitirla a más gente. Sabiendo que al vivir solidariamente, al final, la vida que termina siendo transformada es la tuya. Carlos Otero |