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La fundación no lograría su objetivo si no existiera la voluntad de las personas, lo que comúnmente en el mundo empresarial se llama trabajo en equipo, que para nosotros es un trabajo de voluntad, de intención, de conciencia por pensar en lo mucho que puedo hacer con una pequeña acción. Queremos reconocer y agradecer en este mes el trabajo que hace cada una de las personas que colaboran directa o indirectamente para lograr los objetivos de transformación en miles de individuos: “Ayuda generosa de personas que creen que pueden aportar un granito de arena en la inmensidad de un mar de necesidades” Altius agradece desde el más pequeños de los esfuerzos de alguno de los colaboradores por cambiar la vida de un niño; al maestro por enseñarle la vocal o una letra a un alumno; a los directores que entregan su vida día con día por muchos años y por la simple razón de tener la vocación de hacer algo por el prójimo. Altius agradece de igual forma y reconoce la labor de los patronatos en cada uno de sus proyectos. Agradecemos también la labor de cada uno de los lectores y de los padrinos de nuestros programas de apoyo económico, que creen en la educación como una fuente generadora de cambio, nutrida por los programas de salud y desarrollo económico y cultural. Y especialmente de todas aquellas personas que con su ejemplo contagian a cada vez más y más personas y así logran hacer conciencia de que el cambio, sólo se podrá lograr si cada vez más manos siguen participando y siendo solidarias. Por ello existe la necesidad de tener cada vez más y más manos amigas, que fomenten el compromiso de hacer algo por otra persona y de reconocer la labor de todos aquellos que nos ayudan a cumplir la misión de darle las bases y los medios a las personas en necesidad. La fundación y todos los que intervenimos en ella somos medios que facilitan la labor para que la persona logre su desarrollo, su crecimiento humano, una motivación plena, una formación integral y siempre teniendo como motor de nuestros proyectos el amor al prójimo. Un cordial saludo, Carlos Otero |